El poder de las expectativas

Una Expectativa es la esperanza de poder conseguir algo, de que algo se cumpla. ¿Y por qué tienen tanto poder sobre nosotros?

Vamos a plantearlo desde distintos ámbitos:

A – Uno sería el la de las expectativas y los compromisos:

Es decir, la mayoría de la veces generamos expectativas que no expresamos, que no comunicamos, es decir se quedan en conversaciones internas que mantenemos con nosotros mismos, que solo están en nuestra mente y sin embargo esperamos que la gente se adapte a ellas porque nosotros lo vemos tan obvio, tan claro, que no podemos imaginar que el otro, tenga una visión diferente. Entonces las exigimos como si existiese un compromiso

Luego resulta que como no lo habíamos comunicado o como mi petición no fue completa, no obtenemos lo que esperábamos y nuestras expectativas quedan insatisfechas, con lo cual culpamos al otro en vez de mirarnos a nosotros mismos

SOLUCIÓN: Comunica y pide con precisión y de forma clara y directa, porque los seres humanos no somos adivinos y los hombres menos.

No des nunca nada por obvio y te ahorrarás muchas frustraciones e insatisfacciones

 

B- Otro sería que las Expectativas o Creencias que tenemos sobre una persona (lo que esperamos de ella), puede influir en “su comportamiento y en su rendimiento”

Esto es lo que Robert Merton denominó el famoso “Efecto Pigmalión” o “La profecía Auto cumplida”: Las expectativas que tenemos sobre los demás, se acaban cumpliendo.

¿Y Por qué se le llamó efecto Pigmalión? ¿Quién era Pigmalión?

En la Mitología griega en la obra Metamorfosis de Ovidio aparecía Pigmalión, un rey Chipriota que era un gran escultor y que buscaba su mujer ideal para casarse y al no encontrarla esculpió una figura de mujer tan, tan bella, que se enamoró de ella y la llamó Galatea y . Entonces, la Diosa Afrodita le dio vida y acabó convirtiendo su sueño en realidad (lo mismo que le pasó a Geppeto con Pinochio)

En 1913 se representó la obra de teatro Pigmalión de Bernard Shaw que posteriormente se llevó al cine en 1956 con el nombre de “My Fair Lady” protagonizada por Audrey Hepburn

En la obra, el profesor Higgins en un apuesta con su amigo, transforma a base de entrenamiento a una violetera, Eliza DOOLITTLE, sin educación ni modales y consigue hacerla pasar por una duquesa y se acaba enamorando de ella

De ahí la cita de Goethe “Trata a un hombre y seguirá siendo como es, trátalo como puede llegar a ser y se convertirá en lo que puede y debe llegar a ser”

 

En el ámbito educativo fueron Rosenthal y Jacobson en 1966 los que realizaron el conocido experimento en varios colegios británicos donde al principio del curso explicaron a los profesores que tras una serie de pruebas y de test de distintos tipos, habían comprobado que había un pequeño grupo de alumnos más inteligentes y con mayores aptitudes que el resto de sus compañeros. Al final del curso, ese reducido grupo, eran los que habían sacado las mejores notas. ¿Qué era lo que habían hecho realmente Rosenthal y Jacobson, para hacer la selección?: Poner los nombres de todos los alumnos en unos papelitos, meterlos todos en un sombrero y sacar 5 al azar.

Entonces, ¿Qué fue lo que pasó?… que los profesores de forma inconsciente y movidos por sus expectativas trataban de forma diferente a los niños: les permitían más errores, les escuchaban y apoyaban más, les daban más oportunidades, eran más cálidos con ellos… de ahí sus mejores evaluaciones.

Moraleja: Los niños se vuelven más listos cuando los profesores esperan que se vuelvan más listos

“Lo que siento por el otro se transmite”

 

En el ámbito Empresarial fue el profesor de Harvard Sterling Livingston el que hizo un estudio que llamo “Pigmalión in Management” y que sacó las siguientes conclusiones:

  • Según como trates a la gente, así se comportará
  • Las expectativas de los directivos, se reflejan en el desempeño de sus colaboradores
  • Lo que el directivo espera de su equipo y la forma de tratarles, condiciona su rendimiento, ya que se refleja en ellos su comportamiento.

 

Me ha pasado montones de veces ir a dar un curso a una empresa o una clase a una escuela de Negocios y que el director te diga, “Vaya grupo que tienes este año…, no hay por donde cogerlos”. Lo que generalmente y sobre todo al principio te condiciona y te predispone pues empiezas a juzgar y les tratas en función de lo que esperas de ellos. Con la experiencia de lo años y a la vista de los resultados, donde la mayoría de las veces lo que te dicen no se cumple, la predisposición desaparece. Esto es fundamental para el buen hacer de los educadores y para los directivos

“Si alguien quiere que su equipo pueda, primero tiene que creérselo él mismo, porque las expectativas se transmiten a empleados, jugadores, alumnos e hijos”.

 

¿Sabes lo que es un KOI? Un KOI, es una especie de pez, una carpa japonesa, que crece y se desarrolla en función del recipiente que lo contiene. Se puede quedar en 5cm, puede llegar a 25cm y puede alcanzar hasta los 65cm. Pues lo mismo nos pasa a las personas. Nos desarrollamos en función del espacio que nos dan para crecer y eso depende de las expectativas que tengan sobre nosotros.

 

Consejos para convertirte en un PIGMALION y sacar lo mejor de los demás:

  • No pre juzgar a los demás
  • Creer de verdad en tu gente
  • Tener expectativas altas y a la vez reales
  • Desafiar y a la vez dar confianza
  • Perdonar , aceptar los errores y tener paciencia
  • Adaptarse a cada persona para sacar lo mejor de ella. Cada uno tenemos un tipo distinto de inteligencia
  • Dar “feedback” positivo
  • Utilizar un lenguaje motivante y positivo

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